miércoles, 1 de junio de 2011


Mi autobiografía

    Resulta complicado comenzar a hablar de mi propia vida y al no saber dónde comenzar será necesario iniciar desde la niñez, la cual según mi punto de vista es una de las mejores etapas del ser humano (lástima que no podemos recordar realmente esta increíble etapa, pero para eso están los papás narrándote una y otra vez tus aventuras de pequeño).

     Nací el 8 de Junio de 1992 en la ciudad de Tapachula, Chiapas. Mis padres son Laura García y José Luís Leal.
     
    Uno de los acontecimientos que sin duda alguna marcaron por completo mi vida es la separación de mis padres, la cual ocurrió cuando apenas tenía dos años de edad.
     Comienzan los recuerdos viviendo en el hogar en el que pasé toda mi infancia: una casa grande, de dos pisos, un jardín enorme con una resbaladilla, columpios y paralelas en los cuales viví infinidad de cosas con mis hermanas; momentos en donde aprovechábamos cada segundo para jugar y cada rincón para hacer y deshacer: fui feliz.  
     
     Viví una infancia increíble y en cuanto a lo de mis papás Oscar (esposo de mi mamá) jugó el papel de padre desde el primer momento que me conoció.

    Al tener doce años me mandaron a Canadá a un campamento de verano. Este evento resulta extraño porque fue la primera vez que estaba sola tanto tiempo. Sin embargo conocí muchos lugares y fue una experiencia muy bonita la cual siempre recordaré.  

     Me encanta bailar, comencé a practicar ballet clásico desde los cuatro años y a los trece me fui a un curso en La Habana, Cuba. Esta vez iba con mi tía y a pesar de que no fue un viaje de diversión aprendí muchas cosas, me di cuenta que existía otro mundo, un mundo de pobreza y lamentos, pero sobre todo,  descubrí mi pasión por el ballet.

     A lo largo de mi vida he mostrado interés por los deportes pero sin duda alguna mi favorito es el basquetbol, perteneciendo a varios equipos y participando en diversos torneos. 
 
     A los catorce años tuve la oportunidad de poder conocer por primera vez Europa. Fui por dos meses a París, Francia. Una experiencia diferente pero de igual manera inolvidable.

     En fin, al terminar la secundaria me cambiaron de escuela. Al principio fue extraño ya que toda la vida había estado en la misma y con muchos de mis compañeros veníamos juntos desde kínder. Mi mama creyó que era la mejor decisión y así fue. Mis dos mejores amigas se cambiaron junto conmigo por lo que no fue tan difícil el adaptarme. El bachillerato era en dos años, entonces era bastante pesado y tuve que tomar clases particulares, nos bombardeaban de información, exámenes, etc. Finalmente la terminé y sentí una gran satisfacción por mi logro.
      A los 17 años mi mamá me da la gran oportunidad de vivir la mejor experiencia de mi vida: un año en el extranjero con el fin de perfeccionar mi inglés.

    En ese año maduré, me di cuenta de lo que realmente quería, de las verdaderas amistades, de lo increíble que era mi familia, mi país y mis costumbres. Pude darme cuenta de las diferencias ideológicas de personas con distinta nacionalidad y a pesar de ellas, formamos una familia, vivimos y aprovechamos al máximo todo ese ciclo. Y aunque tenía muchos amigos a los cuales les guardo un gran cariño, tuve ocho mejores amigas, todas con diferentes personalidades, nacionalidades y formas distintas de pensar y ver las cosas. A pesar de ello, teníamos muchas cosas en común que hizo que nos volviéramos como hermanas, continuando hasta la fecha nuestra amistad.

      En ese año una de las cosas que más extrañé fue el calor de los mexicanos y de mi hogar, es algo que no encuentras en ningún lado.

      He vivido grandes experiencias, sin embargo hay unas que me han marcado más que otras. Mis padres me inculcaron el valor de la ayuda y cooperación conviviendo con niños de los albergues, dándoles mi cariño y tiempo para poderlos hacer felices aunque sea una tarde. Siempre fue un sentimiento increíble ver como con tan poco, su sonrisa y sus ojitos de ilusión aparecían. Todo esto me brindaba un sentimiento se satisfacción y me ayudaba mucho a valorar todo lo que tenía y lo grandioso que es tener a tu familia unida, sin importar  las condiciones.

      Llegó el momento de decidir que carrera iba a elegir, entonces, revisé los planes de la UIA y encontré la carrera de Procesos Educativos. En ésta encontré que había todo un perfil psicológico (que es lo que me gusta) y al mismo tiempo pedagogía. De pronto sentí que es lo que quería estudiar, que era una carrera que me daría herramientas con las cuales podría aportar mucho más a la sociedad y a la educación (la cual tanto nos falta desarrollar) y contribuir con nuevos conocimientos y sistemas de enseñanza a la gente de nuestro país.
     
     Creo que todas mis vivencias me ayudaron a llegar hasta donde estoy, sin olvidar la influencia que me ha dejado el hecho de que mi mama estuviera entregada por completo a mi familia y su trabajo buscando lo mejor para nosotras.

      En un futuro me encantaría poder realizar una maestría en Psicología de la Educación o en Educación para niños especiales. Siento un gran compromiso conmigo misma y con mis padres ya que me han enseñado a luchar por lo que quiero y que las cosas no vienen solas. 

     Siempre hay que proponernos y lograr nuestras metas sin olvidar los valores que son lo que nos hacen como personas.

     Aunque como cualquier otra persona he tenido problemas y experiencias que tal vez no eran las que yo deseaba, creo que soy alguien afortunada por tener todo lo que tengo y gracias a estas he formado mi personalidad y puedo decir quién soy y qué es lo que quiero para mi, y con ello y todo mi esfuerzo, lograr todo lo que tengo en mente formando una familia, dándoles lo mejor de mi tal y como lo han hecho mis padres conmigo.

"Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir. "


1 comentario:

  1. YA HABÍA COMENTADO SOBRE TU AUTOBOGRAFÍA. y te puedo decir que tienes estilo muy definido y que es necesario seguir encontrando en tu vida, los sucesos que te hagan despertar la creatividad, por algo cada hecho es importante.

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